Permitir pesca deportiva de totoaba en el Alto Golfo de California, una opción sustentable

Mexicali, BC (La Jornada).- Reducir el perímetro del área de refugio para la protección de la Vaquita Marina en el Alto Golfo de California; revisar los términos del acuerdo firmado con la organización ambientalista internacional Sea Sheperd –cuya embarcación embistió el 31 de diciembre pasado una panga provocando la muerte de un pescador, durante sus labores de patrullaje en la zona- y analizar la norma oficial para permitir la pesca deportiva de totoaba, fue parte de los compromisos que el gobierno federal, en voz de la titular de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), María Luisa Albores, asumió ante pescadores, ambientalistas y representantes de diversas cadenas productivas de Baja California y Sonora.  

Sentados en torno a una larga mesa, a 196 kilómetros de San Felipe –el poblado bajacaliforniano de pescadores afectado por las distintas restricciones que desde hace 27 años viene tomando el gobierno mexicano para salvar a la vaquita marina- estuvieron la titular de la Semarnat; el de Sagarpa, Víctor Manuel Villalobos; el almirante Luis Javier Robinson Portillo, representando al secretario de Marina (Semar); la titular de Profepa, Blanca Alicia Mendoza Vera; la alcaldesa de Mexicali, Marina del Pilar Ávila y representantes del gobierno estatal. Fue un encuentro al más alto nivel.

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Crédito: Mireya Cuéllar

A los pescadores les pareció que ninguna de las propuestas del gobierno implica “algo concreto”, porque antes de formalizar cualquier decisión que impacte la vida marina del Golfo de California –les explica Albores- deberá considerase a todos los sectores. “A los ambientalistas –apuntó- no les va a gustar que se modifique el área de prohibición” de pesca, pero “se cuenta con estudios técnicos suficientes que apuntan a una posible reducción del polígono de acuerdo con la distribución de la vaquita marina en la zona”.  

“Lo más importante es que abrimos esta mesa de diálogo”, dijo la titular de Semarnat. Los trabajadores del mar expusieron sus problemas. La Federación de Pescadores de San Felipe, en voz de Lorenzo García, exigió que se detenga la pesca ilegal; otros grupos reclamaron a la Semar que permita a decenas de pangas zarpar desde el malecón de San Felipe, y los pescadores independientes pidieron que no se regularice su situación y se evite que las federaciones “sigan acaparando los apoyos”. “Todos los días veo subir y bajar pangas, no me cuadra con todo respeto para quienes hacen ese trabajo (el de evitar la pesca furtiva), son pescadores de totoaba. A las cuatro, cinco de la mañana, están en la rampa del malecón. Ponga orden donde se tiene que poner”, apuntó Ramón, otro pescador.  

También explicaron a los funcionarios cuáles son los problemas que enfrentan a la hora de pescar con las suriperas que les proponen usar para no dañar a la vaquita. Martín Lucio Monroy, de Santa Clara, la comunidad pesquera del lado de Sonora involucrada en las decisiones para salvar a la vaquita; “no tenemos la nueva red, no contamos con ella”, resumió.  

Mario Escobedo, secretario de Economía Sustentable del gobierno del estado y la senadora Nancy Sánchez, recordaron que desde las administraciones anteriores se viene analizando la posibilidad de abrir el golfo a la pesca deportiva de la totoaba, lo cual permitiría un manejo sustentable de la especie y al mismo tiempo reactivaría el turismo y la vida económica de San Felipe.  

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La vida en el Alto Golfo, apuntó Escobedo, debe ser sustentable para la vaquita, pero también para los pescadores ribereños que ahí habitan. La senadora Sánchez aseguró que es momento de que la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) comparta con los pescadores los 30 años que tiene estudiando el manejo sustentable de la totoaba. Refirió que una empresa de Baja California Sur la cultiva y “tan tiene mercado, que en los restaurantes de Polanco, en la Ciudad de México, cuesta mil 400 pesos el platillo de totoaba”.  

Las autoridades escucharon las distintas opiniones, y Albores comentó que varios de los temas deberán ser discutidos en una mesa técnica, entre ellos el de modificar la norma oficial que prohíbe la pesca de totoaba –vigente desde los años 80- para permitir su captura “deportiva” y al mismo tiempo analizar mecanismos de cultivo; así como la reducción del polígono de protección de la marsopa, actualmente de un millón 300 mil hectáreas.  

En febrero de 2015, el gobierno de Enrique Peña Nieto anunció una “estrategia integral” para recuperar la vaquita y la totoaba, entre esas medidas, amplió el polígono de protección en el Alto Golfo de California de 126 mil a un millón 300 mil hectáreas ; decretó durante dos años la suspensión total de la pesca comercial e integró un grupo de trabajo que incluyó al Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF-México), Sea Shepherd Conservation Society (SSCS) –involucrados en diciembre en la muerte del pescador- y el Museo de la Ballena y Ciencias del Mar, A.C, ésta última, única organización ambientalista que permanece en San Felipe después de la manifestación de los pescadores, quienes quemaron una patrulla de Semar en el muelle.

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